Los cajeros automáticos, lugar de culto




Los "Sintecho" en el centro de la diana.

Mi primer artículo para “Hoy te ha tocado” la verdad es que me resulta complicado de realizar. Se lo que quiero exponer, pero entiendo que puede resultar insensible o poco humano. Como exponer que el “sintecho” merece dormir bajo un techo pero que el cliente de una entidad bancaria tiene derecho a poder sacar dinero del cajero sin temor a que puede pasar con el “inquilino” que tiene. Entiendo que, por orden de prioridades, y sin conocer la situación personal de ese “sintecho”, entiendo que hay que defender al cliente del cajero. Básicamente porque entre los intereses que paga por sus tarjetas y demás servicios, entra el de poder sacar dinero de un cajero. Todo esto viene porque en ciudades como la mía, Barcelona, ya hemos pasado de ver a “sintecho” por la noche, a verlos ya al mediodía. La situación se está tornando molesta para todas las partes, y se debería encontrar una solución.

Todo es por el miserable dinero.

La situación con la que nos encontramos es como no, por el dinero. Las entidades bancarias, por poner cajeros de esos que no están dentro de la entidad, es decir, de los que puedes sacar dinero desde la propia calle, tienen que pagar a los ayuntamientos una cuota mensual en concepto de alquiler de espacio público. Es por eso que a la entidad le sale más a cuenta tener los cajeros dentro de su propio local del cual ya pagan un alquiler que tenerlo fuera. No van a contratar seguridad para que no entren “sintecho” a dormir, con lo cual, el cliente de la entidad a todos los efectos es el principal afectado. El problema de todo esto es que no se encontrar la solución. Seguramente la única que se me ocurre es que los cajeros se abran con tarjeta de crédito, más o menos como se hacía hace unos años. Seguramente seguirán entrando, pero en menor medida.


Sintecho y caradura, dos caras de diferentes monedas.

En todo este tema, hay que diferenciar entre el que no tiene un sitio donde dormir y el que tiene un sitio donde dormir, pero no acepta los horarios que se le imponen.  Hay muchos tipos de personas que vienen a ocupar un cajero. Diferenciar entre unos y otros es complicado, por eso los solemos meter todos en el mismo saco. Hay jetas que van a dormir la mona y están allí todo lo que pueden y más. También los hay que son muy cuidadosos y van a última hora de la noche y se van a primera hora de la mañana. Los hay también que son unos cerdos que hacen incluso sus necesidades dentro (por suerte de estos hay pocos), y en general, podemos encontrar de todo tipo.

Conclusiones sobre los cajeros automáticos.

Entiendo todas las posturas. Entiendo al que se enfada porque quiere sacar dinero y no puede o no se atreve porque hay un “sintecho” dentro. Entiendo al “sintecho” que no tiene donde ir y ve en el cajero un lugar seguro y muy tranquilo para pasar la noche. Y también entiendo a la entidad que no sabe o no quiere hacer nada. Pero como me tengo que posicionar, me posiciono en el cliente de la entidad que no puede sacar dinero. Que está pagando un servicio que no se cumple y que deberían ponerle solución. A las partes que les correspondan, que pongan freno a los cajeros dormitorios. Y hablando de este tema me viene a la mente algún caso de palizas y niñatos prendiendo fuego a mendigos, situaciones imperdonables que evidentemente no se deberían producir, y que por desgracia siguen ocurriendo. Solucionemos este problema. Que ningún mendigo tenga que sufrir daños personales por cobijarse en un cajero. 

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